EL TRABAJO NO ES TODO LO QUE TIENES

¿Cuántas veces nos tropezamos con este tipo de frases?: “No tengo tiempo”, “No puedo, tengo que terminar este informe”, “Necesito trabajar esta temporada para cubrir mis deudas”, “Quisiera salir pero estoy cansada de tanto trabajar”.
Tener un buen trabajo aporta calidad a tu presente, es verdad. Sin embargo, un buen trabajo no te va a hacer sentir bien si no tienes a gente de confianza con quien poder compartir los buenos momentos y también con quien poder afrontar las situaciones de dolor.

No se trata de satanizar el trabajo. Es valioso, importante y estimulante. No solo como medio para conseguir estabilidad económica, sino también porque es donde despliegas y desarrollas tu talento y donde alcanzas buena parte de tu realización personal. No es un capricho y para la mayor parte de personas es una necesidad. Trabajar para ganarse la vida dignifica. Si, además, somos capaces de darle su justa dimensión, entonces conseguiremos el equilibrio.

¿Cómo? Asegúrate de cerrar la puerta de la oficina y abrir la de tu mundo afectivo: la gente que te quiere, tu familia y tus amigos, que te necesitan y a quienes tú necesitas. Ellos entenderán lo importante que es tu trabajo para ti si eres capaz de reservarles en tu vida un buen lugar. Lo mismo que un espacio para estar contigo mismo. Tu trabajo puede darte grandes satisfacciones, pero no olvides cuidarte y cuidar a los tuyos. Al fin y al cabo, como dicen por ahí, la idea es trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

Deja un comentario